sábado, 19 de julio de 2014

Insolencia.

Hoy es uno de esos días en donde la necesidad de ver mis pensamientos se hace prioritaria, así que aquí estoy, haciendo una tregua con el teclado para que me ayude a plasmar los colores del día, por más que se esmeren las letras en vestirse de luto.
Reflexiono y no cabe duda que el día es una hoja en blanco para trazar y colorear, depende de uno hacerlo o darle el poder a alguien más para que lo haga, yo, en lo personal, juego a dibujarlo comenzando por trazos a colores, por si me ganan las prisas y no alcanzo a rellenarlo, otras veces cuando me siento muy valiente, dejo a las fauces del amor lo que le venga en gana, aun sabiendo que aunque me haga un dibujo hermoso me regresará la hoja toda arrugada. Y es esto de la magia del despertar dando por sentado que el sol saldrá y que seguro se pondrá, nos vuelve tan insensibles y creyentes de los “para siempre” cuando lo único seguro es que no hay nada seguro , excepto que acabará estemos o no.


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