sábado, 21 de marzo de 2015

A nadie.


No te vallas suplicaste, quédate aquí, que tu sonrisa mueve el aire.
No desates aun mis cuerdas, agárrame a ti, que tu sonrisa me mantenga.
Vuelves a hacerte notar y a dejarte llevar abriendo ventanales sin liberarme 
y no puedes escapar de la inseguridad de no tenerme enfrente aunque te pese
Yo ya no vuelvo atrás.

Cuando no duermas de noche, aquí me tendrás para cantarte mis canciones 
siempre intentare besarte, cuando estés mal porque cuando estés bien lo hace cualquiera.
No me importa lo que pase si se que al final, de cada día me esperas tras de la puerta , sonriendo a mi verdad volviéndote a encontrar llenando los cajones sin avisarme. 
Y ahora no hay vuelta atrás


Maria Camila Pulgarin Pardo.

Apartados.

Allí

Donde los enamorados vivan sin rutina de oficina sin amigos que querer, donde el trafico sea de risas y tu boca una autopista frente a un atardecer. Donde el viento quiera ser mi amigo y llevarme a cualquier sitio sin fronteras en la piel.

Sosiego

Voy empeorando por momentos y me pierdo intento de nuevo levitar sin mas, me han diagnosticado exceso de sosiego necesito rehabilitación y ya, o mejor necesito que no lo repitas mas porque yo me doy cuenta que no paro de fallar.


Colapso

Puedo olvidar lo que he hecho, me arrepiento pero aveces mi cabeza va a estallar, soy siempre viajante y resucito en tus sueños en esos uno, dos tres o cuatro abrazos.

Quédate

Quédate, las paredes no me dejan de hablar y el sofá no me deja escapar, y las horas pesan mucho mas aquí. Quédate tu silencio hoy no se quiere callar, y el sudor no es igual si tu no estas, quédate que yo no me canso de esperar.


Increíble

Y aquí estoy perdiendo poco a poco el control y no me voy tan serena te apoderas de mi voz, y soy feliz con melodías en el corazón, tal vez asi parece que la vida va mejor, volando alto.


Sin mirar atrás

He dejado de mirar atrás por si estas tu diciendo que lo mejor que pude hacer fue marcharme y no volver, yo no elegí quedarme o ir pero no pude resistir a tu manía de volar lejos de mi.


Finge tu, que te va bien

Me dijiste se ha hecho tarde para recoger tus cosas te deje una nota escrita en la mesa, cada uno con su novia, caminando sin memoria, fingiendo que somos felices aunque eso duela, porque todo cobra su sentido cuando tu haces que carezca del mas mínimo, y ya no escribiré comas prefiero punto y final en esta historia

El drama

En lo único que nos pusimos de acuerdo fue, en que nos habíamos olvidado en lo demás ni en la cama, ni en el color de la casa, ni en el nunca o el quizás mañana. Ahora leo las memorias que escribí sobre tu espalda, ha quedado un sueño roto en el pedazo de cama en la que ya no duermes por soñar sin alas, despertar con frió en la madrugada y encontrar el drama.

Adiós

Ya termino, la fiesta de tu cuerpo,la orquesta de tus frases se acabo, ya no hay opción, cualquier dia te irías hasta que un día cualquiera sucedió.

Ser feliz, no parte de un fracaso

Todavía puedo oír tu voz, cuando escucho algo que sucede en tu nombre no supimos hacer lo mejor, el amor cuando no es suficiente se rompe, no hablemos mas de amor o de quien quiere mas que yo, no hay que volver para romper los pedazos. De ser asi no estaría escribiendo esto hoy, prefiero ser feliz y no parte  de tus fracasos.

La misma mierda de siempre

y moriremos sin suerte, y viviremos sin ganas para apretar los dientes sin que no halla nadie en la cama ... la misma mierda de siempre de no querernos acostar haber si aparece alguien que nos de motivos para respirar.

Este loco que te quiere besar

Las mañanas arraigadas a dolores de cabeza, las neuronas enfrentadas hoy no me dan ni tregua. Me levanto con desgana pero con ganas de estar cerca y escaparme con tus alas. Y los corazones sordos se han rendido a tu visual y los besos son de este loco que te quiere besar.

Tu

Como una canción aun sin acabar te repites en mi mente y te fundes en el presente, tu la musa de mi música, por tus ires y venires me dejo llevar. Como si este mundo fuera a terminar sobrevivo a base de viejas historias incompletas que no acaban por el miedo a terminar, Tu, la luz que apaga todos mis temores, el lápiz que me escribe las canciones, la estrella que me sigue a donde voy, tu la suerte que beso mi libertad las letras con las que aprendí a cantar y ese ritmo de conversación que marca mis latidos.

Espero que estés bien

Al final no fue tan malo que te fueras, me obligaste a encontrar la manera de ser yo misma frente a todas las quimeras, que invente en aquella tarde por tu piel. Y ya vez aquí estoy de pie cada viernes cuando veo que empieza algo y tengo miedo de que termine como terminan los años, como termino mi paso entre tus pies. Espero que estés bien corazón de ( de corazón), espero que no te duelan las olas, yo sigo obsesionada con la felicidad y me va bien con las horas.

Maria Camila Pulgarin Pardo

martes, 10 de marzo de 2015

¿Que nombre tiene tu enfermedad?

Uno no busca enfermarse, uno no busca querer, cuando es de verdad pasa, llega, y se queda.
Uno no quiere perderse, uno no quiere morirse. Pero es que a veces el laberinto te atrapa bien, pero es que a veces la fiebre quema bien. Y entonces te gusta. Y entonces estás jodido de verdad. 
Y entonces, todo.

No sé de dónde apareció, no tengo la menor idea del por qué se quedó, no sé si está de paso, si alguien más la está buscando. No sé si alguien la extraña, es ella y nada más. Es mía y sigue aquí.
Y me vuelvo egoísta, y no la suelto, y me quema, y me mata.

No somos nada sin alguien del que tengamos que morir, del que tengamos que padecer, ¿tiene nombre tu enfermedad? Ojalá que si, y que sea fuerte, y que te haga temblar, y que te mate, para que puedas entender qué significa vivir, sentirse real y sonreír.

Mi fiebre me viene a buscar por las noches, sabe lo que quiere, sabe dónde meterse, y dentro de mí ya sólo puede hacerse más fuerte, más real, aunque al amanecer ya se haya ido. Me gusta, por eso cada vez que viene, la miro de frente, como diciéndole que no le tengo miedo, que no me va quitar las ganas, que no deje de venir. Que la quiero.

Sin titulo.

Decidí empezar a escribir porque quería escapar, pero no, no se puede. Porque escribir es para valientes. Quizás eso mismo aplique a la hora de agarrar una mano, rodear un cuerpo con tus brazos, besar unos labios por primera vez, despedirse a tiempo, querer.

Hay cosas de las que queremos escapar, pero no sabemos cómo, y de pronto nos damos cuenta que ya no queremos. Le hemos encontrado la vuelta a tantas cosas que al principio no nos gustaban, que ya deberíamos haber aprendido que hay que ver algo más de una vez, escuchar atentamente, saber tocar, y sobre todo, quedarse más de una noche.

No se puede escapar, no de todo eso que te sigue moviendo el piso, aunque no esté.

Y entonces crecemos, maduramos, o al menos eso es lo que creemos, y empezamos a escribir, a besar, a tocar, a querer. Y ahora las letras, las caricias, todo sabe a otra cosa. Pero no, no hemos madurado, ni cerca estamos. Es sólo que ya no corremos, nos quedamos. Y eso es mejor.

Por eso hay que valorar siempre la valentía del que conociendo el camino de vuelta, se quedó. Junto a nosotros, aunque con eso se le haya hecho tarde, para llegar a otra vida.

Si no aprendemos a querer así, más nos vale no escribir, no sentir, no buscar. Eso si, la vida vivida de esa manera es triste. Pero claro, es algo que ya sabíamos desde el principio.

Quédate, no corras. No se puede llegar lejos huyendo de lo que te hace palpitar. Cuelga el miedo y ponte a escribir. O a querer. Al final, es la misma cosa.